08
MAY 2014
”La política peruana debería seguir el ejemplo de los sectores económicos”

”La política peruana debería seguir el ejemplo de los sectores económicos”


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ENTREVISTA CON FERNÁN ALTUVE, SOCIO DE ONTIER EN PERÚ

Fernán Altuve, socio de ONTIER en Perú, tiene a sus espaldas una larga y nutrida trayectoria tanto en la abogacía como en la política de su país. Es abogado, doctor en Filosofía, catedrático de la Universidad de Lima y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España y Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. También es regidor metropolitano (concejal) de la ciudad de Lima y perfila un posible salto a la pugna por la alcaldía de la capital.

-¿Cómo está funcionando Lima a nivel económico? ¿Qué ofrece a los inversores?

Lima abarca el 75% de la producción nacional. Es la capital política y económica del país, la base de la producción industrial y del desarrollo económico peruano. Hay un gran movimiento económico dirigido por los sectores privados, mientras que la política no está siendo eficiente para gestionar esa riqueza. Hay un divorcio entre lo político y lo económico que, por ahora está siendo tolerable porque lo político no obstaculiza lo económico.

-¿Cree, entonces, que desde la administración política no se está incentivando el crecimiento económico?

Probablemente, en el campo nacional, mucho menos que en el municipal. En lo único que la gestión de Lima se ha enfocado es en promover la ciudad y se han conseguido 15.000 millones de dólares en inversiones para los próximos años.

-¿Qué se puede hacer desde la política para canalizar ese interés de los inversores por la economía peruana?

La economía funciona muy bien, ahora bien, la política tiene que ponerse a tono con los emprendedores que están haciendo un muy buen papel y empezar a ser eficientes en el gasto, racionalizar los excesos en la burocracia. El país prospera, pero los políticos no hacen su parte del trabajo. La política tiene que seguir el ejemplo del sector privado.

-¿Está siendo el gasto público ineficiente?

Absolutamente. Se gasta mal y en los últimos tres años la mayoría de las administraciones públicas (Gobierno central y entes regionales y locales) no han logrado gastar todo su presupuesto. No han podido o no han sabido gastarlo. Antes, el problema de Perú era que no había dinero, pero ahora lo hay y no se sabe qué hacer con él.

-Sin embargo hay muchos déficits, en infraestructuras, en energía, en tecnología...

Sí, y el dinero está ahí. Sin embargo, las licitaciones no se hacen con eficiencia. Eso crea un grave problema, porque la percepción de la gente es que la bonanza económica es para una minoría. Los más necesitados no reciben compensación, los servicios públicos han empeorado. Hay un 31% de la población reacia al modelo económico, a pesar de los éxitos macroeconómicos de Perú. Existe la percepción de que la bonanza solo la disfrutan las clases altas y medias. Eso solo se puede revertir a través del Estado. La política no hace la tarea que sí están haciendo los sectores económicos y a la larga el modelo puede salir perjudicado.

-¿Qué factores han facilitado este florecimiento económico?

En las décadas de los setenta y de los noventa hubo un exceso de estatización. El 85% de la actividad económica llegó a estar en manos del estado. No se podía hacer nada sin la intervención del Estado. Eso ha sido un trauma económico que nadie quiere que vuelva a ocurrir. Ha sido un antídoto contra el populismo, es difícil que en Perú vaya a producirse. Inlcuso Olla Humala, el presidente del país, ha mantenido el compromiso de intervenir lo menos posible en la economía. Porque la gente no quiere volver a lo que se vivió en los setenta. Hay una barrera social que defiende los logros económicos de esta clase emergente. En los últimos cinco años hemos pasado de 13 centros comerciales a 67 en el Perú. La cantidad de dinero que se mueve es impresionante. Ahora se ve una clase media gastando y consumiendo en zonas que antes estaban deprimidas económicamente, porque su situación ha mejorado. Otro factor que ejemplifica el cambio económico que ha experimentado Perú es que, hoy día, la primera fortuna del Perú no viene de la minería sino de la industria cosmética.

-Uno de los principales problemas del mercado laboral en Perú es la falta de formalidad en el empleo y de competitividad, según organismo internacionales como la OIT, por ejemplo.

Es un tema pendiente. No se ha puesto el énfasis en el desarrollo tecnológico, tenemos un problema de educación terrible y hay que compensar estos déficits porque son un techo para el desarrollo. Además, hay mucha informalidad. Lo que ocurre es que la formalización con todas las de la ley solo sirve para unos pocos. Los empleados formales no pasan del 10% de la población. El resto de personas están subempleadas y los sindicatos solo defienden a ese 10%. Habría que construir un escalón intermedio entre la informalidad y la ley.

-¿Cómo han contribuido a la bonanza peruana las empresas españolas?

Hubo una primera época, en los noventa, en el que llegaron empresas muy consolidadas. Lo hicieron muy bien. Ahora está llegando una segunda generación conformada por pymes y por profesionales altamente cualificados; en Perú hay un déficit de personal cualificado, eso se está viendo en la construcción. Están viniendo ingenieros y se nota que hoy en día las edificaciones tienen mejor calidad y en los equipos que mejor construyen siempre hay dos o tres profesionales españoles.

 


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